Ser paciente o tener paciencia, esa es la cuestión.

Ser paciente o tener paciencia, esa es la cuestión

Ser paciente o tener paciencia, esa es la cuestión que bombardea al ser humano de la nueva era.

Ser paciente no es aguantarse, soportar, tolerar o resignarse, sino adaptarse al ritmo natural de las cosas.

Vivimos en un mundo frenético que exige resultados inmediatos y tener todo bajo control. Además de irreales, esas pretensiones son dañinas. Saber esperar es un ejercicio consciente de fuerza y coraje, lo contrario nos puede conducir incluso a la enfermedad.

Lo cierto es que no nacemos pacientes, los bebés lloran cuando tienen hambre y aspiran a resolver de forma inmediata su necesidad. Las innovaciones tecnológicas han dado en el clavo creando la expectativa de la inmediatez, una trampa en la que fácilmente caemos por inclinación natural, de ahí gran parte de su éxito. El siguiente paso de una expectativa, también natural en el ser humano, es dar por presente algo que todavía está por venir.

Así lo demostró Pavlov años ha por el 1897.  Realizó el conocido experimento consistente en hacer sonar un metrónomo justo antes de dar alimento a un perro, llegando a la conclusión de que el perro comenzaba a salivar nada más al oír el sonido del metrónomo.

Es decir, un estímulo determinado puede generar la expectativa de un hecho (se agrava la cuestión cuando se trata de cubrir una necesidad) y dar por presente algo que todavía está por venir. Cuando el estímulo no se corresponde con la realidad o no se satisface la necesidad de forma fehaciente caemos en la frustración y la angustia. ¿Me seguís?

Por traérmelo a la actualidad. La necesidad de resolver la actual situación de pandemia y salir de la incertidumbre que los acontecimientos nos generan es una expectativa natural de inmediatez. Consecuentemente, creemos que se solucionará y que será pronto. La realidad, en cambio, nos va trayendo noticias que contradicen tal expectativa: toque de queda, nuevas restricciones, cierre de establecimientos… Y eso nos genera una frustración enorme, en muchos casos angustia. Que levante la mano quien sea capaz de mantenerse ajeno a estas sensaciones con cada noticia que nos dan últimamente.

La clave para deshacer esta situación es comprender lo que dice el enunciado de la frase de hoy que pretende invitaros a reflexionar: Ser paciente o tener paciencia, esa es la cuestión.

Debemos entender la paciencia como la capacidad de adaptarnos al ritmo natural de las cosas, sin arrastrar la pesada mochila del “yo aguanto”, “qué le vamos a hacer”, “¿a dónde vamos a llegar?” o del pánico total.

Los padres y madres esto lo sabemos sobradamente; hasta que el bebé no tiene el añito no puedes esperar dormir una noche del tirón. Es cuestión del ritmo natural del crecimiento de un bebé y no andamos rasgándonos las vestiduras por ello, ¿o sí? Es cierto, que muchas familias lo viven con angustia: “no me deja dormir”, “voy a acabar agotado”, “qué mala suerte he tenido que me ha salido llorón”, etc. Eso ocurre porque se vive la situación desde la expectativa de que se haga realidad una situación que todavía no ha llegado. Los padres que ponen el foco en el ritmo natural de las cosas tienen otro discurso: “se porta de maravilla, es un ángel, bueno claro llora algunas noches, pero es que es un bebé”. Una sencilla catalogación nos lleva a clasificar los unos como «padres pacientes» y a los otros como «a tener paciencia hasta que el crío crezca».

Así que os invito a cambiar el foco, a practicar la paciencia de forma consciente y darle esquinazo a la frustración y la angustia que nos autogeneramos con la expectativa de la inmediatez de las cosas.Si os gusta este contenido o queréis dejar un comentario.

Gloria Llatser, escritora y mentora para el cambio.

2 Comments on “Ser paciente o tener paciencia, esa es la cuestión.”

  1. ¡Me encantó, Gloria! Me hacés pensar un montón porque no había reparado en esa diferencia entre ser paciente o tener paciencia.

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